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"No início, a igreja era um grupo de homens centrados no Cristo vivo. Então, a igreja chegou à Grécia e tornou-se uma filosofia. Depois, chegou à Roma e tornou-se uma instituição. Em seguida, à Europa e tornou-se uma cultura. E, finalmente, chegou à América e tornou-se um negócio."

Richard C. Halverson (1916-1995) pastor americano.
 
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PROSPERIDAD

   
 
Varios temas sobre la prosperidad cristiana.
El cristiano no tiene porque ser pobre pero tampoco debe de irse a los extremos ni dejarse engañar por quienes les quieren sacar dinero aun con base biblica .

Lo invitamos a leer los siguientes articulos.
 

Capitulo del Curso de Economia del Creyente de la Red mundial de Creyentes.
http://www.worldchristians.org/eer/eer-indice.htm

El Dios De La Abundancia En El Nuevo Testamento

En Su Biblia Lea Esto en Voz Alta: 2 Corintios 8:9

Memorice Este Versículo: 3 Juan 2 “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”.

Después Discuta Esto: De qué formas Jesús se hizo pobre, y de qué formas El nos hará ricos.

Algo Para Hacer Antes de la Próxima Vez: Escriba las áreas de su vida en que usted quiere ver las bendiciones de Dios, y ore por ellas.

Trabajo Escrito de Diploma: Escriba una página con todos los argumentos del Nuevo Testamento en que Dios quiere que usted sea pobre. (¡No se preocupe si usted no puede escribir una página entera!)

Medite Palabra Por Palabra En Este Versículo:
Filipenses 4:19


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Moviéndonos al libro de Los Hechos, vemos la comunidad modelo de creyentes en que Dios tendría viviendo en ella a su pueblo– en lugar de Jesús satisfaciendo las necesidades de los pobres personalmente, son los creyentes, ellos mismos, quienes son los brazos y los pies de Jesús para satisfacer las necesidades.

En los próximos dos capítulos podremos ver el triunfo de la comunidad del pueblo completamente rendido de amor al Señorío de Jesús – nominalmente, ahí no había gente pobre o necesidades entre ellos.

Hechos 2:44-45: “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno”.

Hechos 4:34-35: “Así que no había entre ellos ningún necesitado; porque todos los que poseían heredades o casas, las vendían, y traían el precio de lo vendido, y lo ponían a los pies de los apóstoles; y se repartía a cada uno según su necesidad”.

La obediencia a la voz del Espíritu Santo puede verse de nuevo en Hechos 11:29 donde tan pronto como había sido identificada la necesidad, los discípulos al unísono apoyaban financieramente para esa necesidad – cada uno conforme a sus posibilidades (si solamente fueran así hoy las iglesias Occidentales cuando oyen acerca de los prójimos Cristianos que están en severa necesidad en otras partes del mundo).

La principal referencia final sobre el dinero en el libro de Los Hechos es una escritura muy especial, que registra las únicas palabras de Jesús que no quedaron registradas en los evangelios. Hechos 20:35 dice: “…Más bienaventurado es dar que recibir”.

En esta sentencia está implícito que es el mismo Jesús quien desea que sus seguidores se muevan de ser receptores a dadores y que les llenará de poder y les dará la gracia y la habilidad para hacerlo.

Llevando adelante de Los Hechos a las Epístolas, el apóstol Paulo proporciona un tremendo enfoque sobre el propósito de la Nueva Alianza y las guías que los seguidores de Jesús deben observar en relación al dinero.

En Romanos Capítulo 12 vemos que así como dar gracias como la profecía, la enseñanza y el liderazgo en la iglesia, el Salvador resucitado también ha prometido la gracia de dar en la iglesia lo que necesita para ser enseñada, predicada, fomentada y utilizada tanto como cualquier otro de los dones espirituales que han sido dados a la iglesia.

En Romanos 8:32 Paulo penetra en el tema al argumentar que si Dios dio a Jesús, “¿cómo no nos dará con El todas las cosas?” -¿es irrazonable sugerir que el dinero es parte de “Todas las Cosas” que Dios nos dará?. En efecto, si Dios estuvo dispuesto a dar hasta el último sacrificio de su Hijo por nosotros, cuanto más estará dispuesto a prosperarnos para que nosotros podamos cooperar con El en la ejecución de su plan en la tierra.

Al movernos a 2 Corintios capítulos 8-9, vemos el tratamiento más completo dado sobre el dinero que en cualquier otro lugar de la Biblia – a pesar de los intentos de mucha gente de espiritualizar lo que dicen las verdades de Paulo – todo el discurso es acerca de la riqueza material y de los ricos – no de los ricos espirituales, (aunque en el libro de Efesios Paulo trata de estos asuntos). Las escrituras que siguen más abajo nos relatan otra vez con toda claridad la gran voluntad de Dios de traer prosperidad a su pueblo – que ellos deben compartir con los otros.

2 Cor. 8:9 Porque ya conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecido.

2 Cor. 9:8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda Buena obra;

2 Cor. 9:11 para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad...

Hay otros 3 discursos principales sobre el dinero en las cartas de Paulo, todos los cuales conducen a la misma conclusión: que el corazón de Dios está inclinado a prosperar a su pueblo. Gálatas 6:6-10 nos exhorta a financiar los lugares que están alimentándonos espiritualmente y la promesa es que si nosotros persistimos en dar y sembrar para complacer al Espíritu, vamos a levantar una cosecha en el buen tiempo.

En Filipenses 4:10-20, Paulo encomienda a Dios a la iglesia de Filipos por su solidaridad financiera que han tenido con él en el evangelio. Como resultado de su siembra financiera diligente, Paulo les anima diciendo que: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os haga falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús”.

Después de varias severas advertencias a Timoteo en 1 Timoteo 6 sobre los peligros del dinero, Pablo le anima a conducir a los ricos no a poner su esperanza en sus riquezas sino que: “en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos”.

Yendo hacia el final de la Biblia, encontramos una oración muy preciosa y definitiva escrita por Juan, el apóstol del Amor, en 3 Juan 2, de que nosotros podemos gozar de buena salud, éxito y prosperidad en todas las áreas de nuestras vidas.

Así como el Espíritu Santo inspiró la Biblia, El debe haber inspirado esta oración, que por supuesto debe estar en la voluntad de Dios (Romanos 8:27) – así que podemos tener confianza en afirmar que la voluntad de Dios es prosperarnos en todas las áreas de nuestras vidas.

Finalmente, en nuestro vistazo a lo largo de las edades y a través de la Biblia, llegamos al último libro de ésta que describe la heredad que Dios ha preparado para aquellos que le han seguido. Apocalipsis 21:15-21 presenta la abundancia que el mismo Dios disfruta y que se complace en compartir con su pueblo – en efecto, a como lo vemos del Génesis al Apocalipsis, no tenemos que esperar hasta haber llegado al cielo para disfrutar de su herencia – Dios quiere que la conozcamos aquí y ahora - ¿no vamos entrar en ella?
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Las Sectas de la Prosperidad:
El Nuevo Evangelio de la Avaricia

Al final de los años 70's se consolidó en los Estados Unidos un movimiento de carácter internacional conocido como Movimiento de la Prosperidad o también como Movimiento de la Fe, Palabra de Fe, "Confiésalo y Recíbelo" o Evangelio de Riquezas y Exito. Todos estos nombres se refieren a lo mismo.

Actualmente este movimiento se compone por diferentes ministerios, líderes e iglesias principalmente de corte carismático-pentecostal 1. Estas organizaciones tienen diferentes nombres y a veces parecen no estar relacionadas unas con otras, sin embargo a nivel mundial están unificadas en varias asociaciones al compartir la misma visión, principios y métodos, aunque pueden diferir en asuntos menores.

Los puntos doctrinales que tienen en común los integrantes del Movimiento de la Prosperidad son básicamente cuatro:

1. Que Dios promete prosperidad en lo material, riquezas y éxito a todo aquel que se una a su forma particular de interpretar el cristianismo.
2. Que la forma de adquirir esta prosperidad es por medio de la fe.
3. O por el uso de métodos como confesar audiblemente ciertos versículos bíblicos, visualizar en la mente cosas materiales que se deseen y orar pidiéndolas a Dios. O también atar y reprender espíritus que se supone impiden que vengan las riquezas.
4. Un muy particular y redituable principio es la enseñanza de que ofrendando grandes cantidades de dinero a cualquiera de estos grupos, se promete que Dios lo devolverá, en forma sobrenatural, multiplicado.

Estos son los principios que todos los grupos que integran el Movimiento de la Prosperidad tienen en común y como se mencionó anteriormente, pueden diferir en otras enseñanzas pero ésta es su esencia 2.

En el contexto doctrinal anterior los grupos de prosperidad pueden hablar de "aceptar a Jesús", "convertirse al cristianismo", "entregarse al Señor" o "Dios te ama y quiere cambiar tu vida", en un ambiente intensamente emocional, y con predicaciones que apelan a necesidades no suplidas de los asistentes. A pesar de esto, cualquier estudiante serio de la Biblia se puede dar cuenta que la esencia del cristianismo ha sido suplantada por un sistema de materialismo y egoísmo en donde a Dios se le presenta como un escalón para obtener riquezas y éxito, mientras se fomenta y manipula la avaricia de los congregantes para estimularlos a dar dinero a la organización.

Esto quiere decir que el movimiento de la prosperidad, al redefinir el evangelio en sus propios términos, manipula la Biblia y algunos conceptos cristianos para llevar a la gente al paganismo característico de nuestra sociedad consumista. En otras palabras, se trata de una forma cristianizada de materialismo y no de cristianismo legítimo.
Lea mas de este tema en:

http://www.sectas.org/Articulos/movimiento/prosperidad.htm
El mensaje de la prosperidad
(Falsa doctrina en la Iglesia)
Dan Corner
Se autoriza su reproducción solamente en forma completa.


¡Muchas de las mismas clases de problemas doctrinales que existían en el cristianismo del primer siglo existen en nuestro día presente! Uno muy serio se centra en torno de la relación de la vida santa con la prosperidad material para el cristiano y su fe.

Maestros populares están diciendo que, como somos cristianos, no se nos debiera negar la prosperidad material, ya que es parte de nuestros derechos de redención. Tales maestros defienden la búsqueda de lo material y hasta miden el nivel de nuestra fe por nuestras posesiones (¡El mundo también mide el éxito por nuestras posesiones materiales!). En otros términos, estos maestros de la "palabra" dicen que la "fe Volkswagen" (auto básico) de uno no está tan desarrollada o no es tan agradable a Dios como la "fe Cadillac" (auto de lujo) de otro (¡personalmente escuché esto enseñado en la radio!).

Hace cerca de 1930 años, Pablo le escribió al pastor-maestro Timoteo con respecto a este mismísimo tema-el cristiano y las posesiones materiales. Habló de aquellos "que piensan que la religión es un medio de obtener ganancias. Es cierto que con la verdadera religión se obtienen grandes ganancias, pero sólo si uno está satisfecho con lo que tiene. Porque nada trajimos a este mundo, y nada podemos llevarnos. Así que, si tenemos ropa y comida, contentémonos con eso. Los que quieren enriquecerse caen en la tentación y se vuelven esclavos de sus muchos deseos. Estos afanes insensatos y dañinos hunden a la gente en la ruina y en la destrucción. Porque el amor al dinero es la raíz de todos los males. Por codiciarlo, algunos se han desviado de la fe y se han causado muchísimos sinsabores. Tú, en cambio, hombre de Dios, huye de todo eso, y esmérate en seguir la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad." (1 Timoteo 6:5-11).

Esta es una clara refutación del popular y agradable a los oídos "Mensaje de Prosperidad" y, por tanto, un pasaje muy importante para nuestro tiempo, como lo era en el de Timoteo. Por favor, note las siguientes tres observaciones provenientes de este pasaje.


Nosotros [los cristianos] hemos de estar "contentos" con nuestras posesiones materiales. Esto es lo opuesto de ser "afanoso" por el dinero, lo cual es igualado con "el amor al dinero." La palabra "codiciar" (versículo 10) significa "desear con ansia." Esto habla de avaricia, que es una forma de idolatría (Colosenses 3:5; Efesios 5:5). ¡Recuerde que TODOS los idólatras terminarán en el fiero lago de azufre ardiente (Apocalipsis 21:8)! Por tanto, ¡existe un PELIGRO muy real-es decir, el fiero lago de azufre ardiente-en cualquier mensaje, incluyendo éste que nos ocupa, que tienda a generar el amor al dinero! ¡Además, algunos [cristianos] se extravían de la fe cristiana a causa de tal enseñanza y se han hundido en la ruina y la destrucción, versículos 9 y 10! La misma palabra griega que se encuentra aquí en el versículo 9 se emplea también en Mateo 7:13 y se traduce "destrucción," lo cual claramente se refiere al infierno: "... Porque es ancha la puerta y espacioso el camino que lleva a la destrucción, y muchos entran por ella."

Como una salvaguarda contra esto, Pablo le aconseja al pueblo de Dios huir del deseo de enriquecerse y en lugar de esto buscar cosas mucho más importantes como la justicia, la piedad, la fe, el amor, la constancia y la humildad. Consecuentemente, aquí el verdadero asunto gira en torno de las metas, las ambiciones y las prioridades cristianas. ¡Ellas han de ser espirituales y eternas, no materiales y temporales; no obstante, hemos de proveer para nuestros parientes y familia (1 Timoteo 5:8)!

Pablo identifica a aquellos que enseñan un mensaje que genera amor por el dinero como gente "carente (despojados) de la verdad," (1 Timoteo 6:5) versículo 5. ¡Esta es una afirmación categórica sin importar cualesquiera signos y maravillas que los tales sean capaces de realizar, o supuestas visitas de Jesucristo mismo que dicen tener!
¡En ninguna parte de las Sagradas Escrituras lo temporal y material es exaltado en importancia! ¡En lugar de esto, las almas han de ser nuestra meta!! Como "soldados" del ejército del Señor, debiéramos estar dispuestos a sufrir pérdida, ser perseguidos y hasta morir por esta causa, como lo hizo Esteban (Hechos 7:59, 60). Pablo dijo: "Así que todo lo soporto por el bien de los elegidos, para que también ellos alcancen la gloriosa y eterna salvación que tenemos en Cristo Jesús," 2 Timoteo 2:10. "Me hice todo para todos, a fin de salvar a algunos por todos los medios posibles." (1 Corintios 9:22b). "No busco mis propios intereses sino los de los demás, para que sean salvos." (1 Corintios 10:33b). Este fue el objetivo y propósito del hombre que Dios usó para escribir la mitad de los libros del Nuevo Testamento. ¿No debiera ser también nuestro objetivo y propósito en esta vida? Ciertamente, hay una enorme diferencia entre los maestros de la Prosperidad de nuestro tiempo y Pablo, quien enseñó: "Así que, si [los cristianos] tenemos ropa y comida, contentémonos con eso." (¡jamás he escuchado a los maestros de la Prosperidad predicar un sermón sobre este versículo!).

Recuerde que los reales héroes de la fe "fueron apedreados, aserrados, tentados, muertos a espada: anduvieron de aquí para allá cubiertos con pieles de oveja y de cabra; destituidos [extremadamente pobres], afligidos, maltratados (de los cuales el mundo no era digno), errantes por desiertos y montañas, por cuevas y cavernas de la tierra. Y todos éstos, habiendo obtenido aprobación por su fe ..." (Hebreos 11:37-39, Biblia de las Américas). Por favor note: el significado de la palabra griega traducida "destituido" es "carecer, sufrir necesidad, (estar en) carencia" [Concordancia Exhaustiva de Strong, Diccionario griego, p. 75, Nº 5302]. (Ver también Hebreos 13:5; Colosenses 3:1,2 y Proverbios 30:7-9).

Ciertamente, el "evangelio de la avaricia" ha distorsionado quiénes son los reales héroes de la fe cristiana, para no mencionar, aún más seriamente, la promoción del pecado espiritualmente mortal de la AVARICIA. Lector, por favor sépalo: Si usted es avaro, necesita arrepentirse y ser salvo (1 Corintios 6:9,10; Efesios 5:5,6; Colosenses 3:5; compare Apocalipsis 21:8).
Siete pasos claves para alcanzar la prosperidad


“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien. Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:8-9)

La Biblia es el manual que nos enseña a vivir, y a vivir bien. “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, redargüir, corregir e instruir en justicia” (2ª Timoteo 3:16).

El éxito y las bendiciones, tanto en la vida espiritual como física, son el resultado de la obediencia a la Palabra de Dios.

La prosperidad que Dios quiere darnos no se limita a la vida espiritual sino financiera. El apóstol Juan escribió: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3ª Juan 2).

Dios puede dar riqueza material pero no bendice la codicia (1ª Timoteo 6:6-10). Por tanto debemos pedir lo necesario, en la medida justa. “Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; No me des pobreza ni riquezas; Mantenme del pan necesario; No sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O que siendo pobre, hurte, Y blasfeme el nombre de mi Dios” (Proverbios 30:8-9).

Pasos para alcanzar la prosperidad

1) Lo primero que debe hacer el cristiano es buscar a Dios.

“Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”

(Mateo 6:33)

Dios es la fuente de toda bendición espiritual (Ef 1:3). Dios es fuente de la bendición material (es dueño del oro y de la plata dice Hageo 2:8).

Para alcanzar prosperidad es necesario que pongas a Jesucristo como Señor y como Proveedor de todas tus necesidades (Filipenses 4:19).

Buscar a Dios implica:

-confiar y depender de Él y sus promesas. “Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan (Salmos 37:25).

-humillación y un cambio de vida.

-abandonar el pecado y seguir a Jesús.

2) La obediencia a la Palabra es clave si queremos ser prosperados.

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él, para que guardes y hagas conforme a todo lo que en él está escrito; porque entonces harás prosperar tu camino, y todo te saldrá bien” (Josué 1:8).

3) El dar es otro paso que nos guía a la prosperidad.

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida con que medís, os volverán a medir” (Lucas 6:38).

Es necesario dar para recibir. “Más bienaventurado es dar que recibir”(Hechos 20:35). Rechazar una oportunidad de dar es perder una oportunidad de recibir.

Dios quiere multiplicar lo que tú das (2ª Corintios 9:10).

Dios no puede multiplicar de la nada (Jesús necesitó 5 panes y 2 pescados para alimentar a 5000).

El Nuevo Testamento no prescribe el diezmo como obligatorio, pero el creyente bajo la gracia, no puede hacer menos que el judío bajo la ley (Mateo 5:20).

Debemos dar conforme hayamos prosperado (1ª Corintios 16:2).

4) Si quieres ser prosperado, trabaje con diligencia.

Mira que te mando que te esfuerces y seas valiente; no temas ni desmayes, porque Jehová tu Dios estará contigo en dondequiera que vayas” (Josué 1:9)

Dios quiere que sus hijos sean esforzados y valientes que dejen a un lado la flojera, el desgano, la lentitud, la indisciplina

(Proverbios 10:4-5).

5) Debemos asegurarnos de no deber nada a nadie

“Pues por esto pagáis también los tributos, porque son servidores de Dios que atienden continuamente a esto mismo. 7 Pagad a todos lo que debéis: al que tributo, tributo; al que impuesto, impuesto; al que respeto, respeto; al que honra, honra” (Romanos 13:6-7).

-Devuelve lo que fue prestado (Salmos 37:21)

-Restituye lo que fue hurtado (Números 5:5)

-Da al César lo que es del César (Impuestos - Romanos 13:18).

-Da a Dios lo que es de Dios (Malaquías 3:10)

6) Administra con fidelidad lo que Dios te ha dado

“Ahora bien, se requiere de los administradores, que cada uno sea hallado fiel”

(1 Corintios 4:2).

El hacer un presupuesto ayuda mucho. Si gasta más de lo que le entra significa que el dinero recibido no es suficiente. Entonces, es necesario recortar algunos gastos o comprar más barato.

7) Busca las compras de ocasión

Dios nos ayuda poderosamente cuando con paciencia y diligencia buscamos los mejores precios para algo que necesitamos adquirir (terreno, movilidad, fruta de temporada, ropa de ocasión…).

-Dios observa cómo adquirimos los comestibles, si compramos de más y se echa a perder. Dios observa cuando compramos cosas innecesarias.

En conclusión, la pobreza no sólo es una condición económica sino una condición mental y espiritual. hagamos caso a la Palabra de Dios y hagamos los cambios necesarios.

“Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma” (3ª Juan 2).
Iglesia Cristiana de la Familia Santa Cruz - Bolivia
El libro de negocios jamás escrito
Robert J. Tamasy

¿Cuál es el mejor libro de negocios que usted ha leído? Si usted visita una típica librería –por lo menos en los Estados Unidos- encontrará cientos de libros en la sección de negocios, cada uno de ellos asegurando poseer los últimos secretos para obtener el éxito en la vida y logros profesionales


Algunos de ellos son biográficos, otros sugieren los pasos del ‘cómo hacerlo’, es decir, pasos para convertirse en un gran líder empresarial o en un vendedor con un alto potencial. Algunos de ellos se enfocan en la motivación, tratando de convencer al lector de poder hacer cualquier cosa que su mente se proponga, mientras que otros relatan graciosas historias o aventuras con las cuales tratan de comunicar verdades básicas del mundo de los negocios.

Personalmente, he leído docenas de estos libros, y debo admitir que en ellos he encontrado principios y fundamentos que valen la pena.

Pero aún así, no creo que todos los libros en los estantes de la sección de ‘negocios’ se acerquen siquiera al libro que yo considero como el mayor libro de negocios jamás escrito… la Biblia.
De hecho, existe más sabiduría de negocios prácticos escrita en una pequeña porción de la Biblia -el libro de los Proverbios- que cualquier otra que usted pudiera encontrar en otro libro, aún en los libros escritos por líderes contemporáneos famosos en el mundo de los negocios. Durante los primeros lunes de cada mes, quisiera que usted considerara las increíbles verdades que el libro de Proverbios enseña en temas tales como: integridad, honestidad, comunicación, relaciones interpersonales, ira, ambición y manejo de los recursos.

Quizás lo más impresionante sea que los principios de este libro funcionan aún y cuando no se profese alguna religión. Y esto se debe a una sola razón: porque son verdaderos. Permítame hacerle una pregunta: ¿Cuál es la diferencia entre conocimiento y sabiduría?. Un consultor de negocios amigo mío la define de la siguiente manera: Conocimiento es conocer “qué es”. Sabiduría es conocer “qué es lo correcto”.

En los negocios, no es inusual tomar atajos – para tratar de cerrar una importante venta o alcanzar un beneficio deseado en el período más corto posible de tiempo, aún y cuando se tenga que adentrar en las áreas grises de qué es lo correcto e incorrecto -. De todas formas, el éxito en un corto período de tiempo, no predice el éxito a largo tiempo. Es por eso que la sabiduría, y no el conocimiento, debe ser especialmente apreciada en el mundo profesional y de negocios.

Pero ¿cómo se adquiere la sabiduría? El libro de proverbios sugiere varias maneras: - Podemos aprender y buscar la guianza de otras personas. “Oirá el sabio, y aumentará el saber, y el entendido adquirirá consejo.” (Proverbios 1:5). - La sabiduría nos puede apartar del camino del mal. “Porque el desvío de los ignorantes los matará, y la prosperidad de los necios los echará a perder; mas el que me oyere (a la sabiduría), habitará confiadamente y vivirá tranquilo, sin temor del mal” (Proverbios 1:32-33). - Finalmente, la sabiduría es un don de Dios. “Entonces entenderás el temor de Jehová, y hallarás el conocimiento de Dios.

Porque Jehová da la sabiduría, y de su boca viene el conocimiento y la inteligencia.” (Proverbios 2:5-6). - La Sabiduría ofrece protección de las malas influencias. “La discreción de guardará; te preservará la inteligencia, para librarte del mal camino, de los hombres que hablan perversidades,…” (Proverbios 2:11-12). La próxima vez consideraremos otras verdades que los profesionistas y hombres de negocios del siglo XXI pueden aprender del libro de los Proverbios.
El Poder Dominador del Dinero
Robert J. Tamasy

Real, dólar, euro, libra, ien, rupia... Estos son apenas algunos nombres de monedas del mundo. ¡No importa cual es el nombre de la moneda! El foco de gran parte de nuestro tiempo, energía y atención, se llama dinero



Los medios nos proporcionan relatorios del tipo de cambio en las bolsas de valores, análisis económicos, índices de precios y proyecciones de la inflación. Oficinas financieras desarrollan presupuestos y mantienen vigilancia sobre las tendencias de la recaudación y de los gastos públicos. En la esfera personal examinamos nuestros talones de cheques, cuentas de ahorros e inversiones, tratando de determinar si tendremos o no suficientes fondos para satisfacer las necesidades presentes y futuras.

El dinero en si no es bueno ni malo. Sin embargo, todos conocemos ejemplos de la fuerza dominadora que el dinero puede ejercer en la vida de las personas. Matrimonios han sido destruidos por la preocupación con la riqueza y con los bienes materiales. Carreras han sido arruinadas por la búsqueda insaciable de recompensa financiera. Instituciones han sacrificados misiones nobles, curvándose a las extravagancias e influencias de benefactores con substanciales contribuciones.

La Biblia habla sobre el dinero tanto como sobre cualquier otro tópico y recomienda, con insistencia que seamos extremamente precavidos en cuanto al poder que él puede ejercer sobre nuestras vidas. Ella enseña: "Porque raíz de todos los males es el amor al dinero..." (I Timoteo 6:10) . Esto no significa que el dinero en sí sea necesariamente malo, pero sin duda, puede traer consecuencias destructivas para cualquiera que se torne obcecado por adquirirlo y acumularlo. El libro de Proverbios habla mucho sobre el dinero. Veamos una pequeña muestra de muchos pasajes que el libro ofrece, exhortándonos para ser sabios en cuanto al uso de nuestro dinero.

· El dinero puede corromper. Alguien dijo: "El dinero es buen siervo, pero es un patrón peligroso." Dedicar nuestras vidas en busca de riquezas, no siempre puede producir, como resultado, la alegría y realización que esperamos. "El impío hace obra falsa; Mas el que siembra justicia tendrá galardón firme." (Proverbios 11:18).

· El dinero no compra un carácter moral fuerte. Cuando la riqueza se transforma en nuestro objetivo, se torna fácil hacer concesiones morales para alcanzar nuestras metas. De repente "el fin justifica los medios." Trazos de carácter como integridad, generosidad, amor, compasión, lealtad y honestidad no tienen precio. "El que confía en sus riquezas caerá; Mas los justos reverdecerán como ramas." (Proverbios 11:28).

· El dinero no significa necesariamente riqueza. Las personas más ricas no siempre son las que alardean sus bienes. La riqueza no necesita ser pretenciosa y existen riquezas, en términos de obras sociales, bondad y servicio abnegado, que no pueden ser evaluadas en una hoja de balance contable. "Hay quienes pretenden ser ricos, y no tienen nada; Y hay quienes pretenden ser pobres, y tienen muchas riquezas." (Proverbios 13:7).

· El dinero no permanece. Cuando muramos, ¿cuánta riqueza dejaremos? ¡Toda! Si confiamos en la riqueza material, inevitablemente traicionará nuestra confianza. Cuando acabe nuestro tiempo sobre la tierra, no podremos llevarla con nosotros. "Cuando muere el hombre impío, perece su esperanza; Y la expectación de los malos perecerá." (Proverbios 11:7).

· El dinero no resuelve todos los problemas. La falta de dinero pueda acarrear muchas dificultades, mas poseerlo ni siempre las resuelve. La verdad es que poseer riquezas puede representar un conjunto de problemas totalmente diferente. Podemos sentirnos agonizados solo de pensar como evitar la pérdida de lo que poseemos. Podemos perder el sueño, preocupándonos en como ganar más. "Mejor es lo poco con el temor de Jehová, que el gran tesoro donde hay turbación." (Proverbios 15:16).

MONEY in the Life of the Believer
http://www.teleiosministries.com/home.html

(When quoting scriptures, from the Rotherham Emphasized Bible New Testament, I will substitute the Hebrew word Yahshua for Jesus, Yahweh and Elohim for God and Anointed for Christ.)

“ The earth is Yahweh’s, and everything in it, the world, and all who live in it” (Ps. 24:1). In the totality of our lives we do not own material things but only have the privilege of using them for our benefit. Our authority and power over material possessions will end when we return to dust (Gen 3:19). We are trustees of the resources Father has given us, not owners. “For who makes thee to differ? And what hast thou which thou didst not receive? But if thou didst even receive it why dost thou boast, as though thou has not received it” (I Cor. 4:7)? An excellent parable concerning trusteeship is Mark 12:1-3. “A man [Yahweh] planted a vineyard, and put round it a wall, and dug a wine-vat, and built a tower, and let it out to husbandmen [us]; and left home. And he sent forth, unto the husbandmen [us] in the season a servant that from the husbandmen he might receive of the fruits of the vineyard [the earth].” We have been placed into a fiduciary relationship. A trustee is a person to whom another’s property or the management of another’s property is entrusted. As trustees we must look to the Trust Instrument, Yahweh’s Word, for instructions on how to manage our Father’s resources. Our homes, cars, money and retirement funds are Yahweh’s property. This aspect of Yahweh’s ownership is presented in I Chronicles chapter twenty-nine.

The heart of David is revealed by taking up an offering to build the Temple of Yahweh. “ I have given for the house of my Elohim, above and beyond all that I have prepared for the holy house: three thousand talents of gold, of the gold of Ophir,—and seven thousand talents of refined silver, for overlaying the walls of the recesses. Of gold for the gold, and of silver for the silver, and for all manner of work in the hand of artificers,—Who then is ready to offer willingly, by filling his hand to-day, unto Yahweh? Then offered they willingly—the ancestral rulers and the rulers of the tribes of Israel, and the rulers of thousands and hundreds, even to the rulers of the work of the king; and gave for the service of the house of Elohim, of gold, five thousand talents and ten thousand drams, and, of silver, ten thousand talents, and, of bronze, eighteen thousand talents,—and, of iron, one hundred thousand talents. And, every one with whom were found precious stones, gave to the treasure of the house of Yahweh,—unto the hand of Jehiel the Gershonite. So the people rejoiced because they willingly offered, for, with a perfect heart, offered they willingly unto Yahweh,—moreover also, David the king, rejoiced with great joy” (I Chron. 29:3-11). After the collection, David gives thanks unto Yahweh and states that what we have given to Yahweh came from His own hand. “ And yet, who am, I, and who are my people, that we should be able to offer willingly like this? for, from thee, is the whole, and, out of thine own hand, have we given unto thee” (I Chron. 29:14). The purpose of giving to Yahweh is presented in verse seventeen. “But I know, O my Elohim, that, thou, art proving the heart, and, with uprightness, wilt thou be pleased.” The lesson learned is that we are to give to our Father joyfully and with a willing heart that which He has put into our hands. He is our Landlord and we are the tenants. As tenants we are to work this earth.

“Yahweh Elohim took the man and put him in the Garden of Eden to work it and take care of it” (Gen. 2:15, 2:5). Money is an exchange for our labors. Father commands us that, “what ever you do, work at it with all your heart, as working for the Lord, not for men” (Col. 3:23). We are commanded by our Father to work. “If a man will not work, he shall not eat” (II Thess. 3:10). We are also to be diligent in our labors. “Lazy hands make a man poor, but diligent hands bring wealth” (Prov. 10:4). Prosperity [1] has always been our Father’s desire and plan for mankind. His earth was designed to thrive and flourish for the benefit of His children.

In Genesis 1:28 and 9:1 Yahweh said, “Be fruitful and increase in number; fill the earth and subdue it.” Yahweh gave the earth to mankind (Ps. 115:16). Yahweh designed the seed to reproduce in abundance. For example, on a perfect earth, if you put a male and a female horse into a pasture and came back twenty years later you would see hundreds of horses. Plant life was designed to behave in the same manner. Yahweh’s creation was designed to prosper His children. What stops prosperity or reproduction is: sickness, predators, drought, sin and our adversary. “ The thief comes only to steal and kill and destroy" (Jn 10:10). If the earth did not have the adversary or the curse or sin, we would be living in Paradise. If we are to trouble shoot a problem of poverty in our lives we must direct our attention to the potential causes: the adversary, our sins, work habits and a lack of trusting and acting upon our Father’s Word.

Many religions of the world have taught that poverty, sickness and pain are holy attributes. For example, people in the Philippines will nail themselves to a cross in order to have their prayers heard. Buddhist monks beg for their food and live in poverty. Many Christians believe that whatever happens in their lives is the will of Yahweh. They teach that poverty, sickness and pain will bring us closer to the Creator. These teachings bring attention to the sufferer instead of glorifying our Father. Our Father is an Elohim of love and we are to be imitators of Him. He gives us instructions that imitate His actions. “ But, whoso hath this world’s goods, and beholds his brother having need, and shuts up his tender affections from him, how, is, the love of Yahweh, abiding in him (1 Jn 3:17)? According to this scripture, our Father would not withhold from us what we need in our daily lives.

A lack of prosperity could be attributed to sin in our lives. Cain killed Abel and the consequence was, “When you work the ground, it will no longer yield its crop for you” (Gen. 4:12). When we sin we have an advocate with the Father, who is Yahshua the Anointed One the righteous (I Jn 2:1). Sin and disobedience will hinder life and prosperity. Deuteronomy 8:1 states, “Be careful to follow every command I am giving you today, so that you may live and increase …” The warning in Deuteronomy 8:19 is, “If you ever forget Yahweh your Elohim and follow other gods and worship and bow down to them, I testify against you today that you will surely be destroyed.” Another reason we do not thrive is because we sow (give) little. “Do not be deceived: Yahweh cannot be mocked. A man reaps what he sows” (Gal.6:7, II Cor. 9:6). Being slothful will also reap little fruit (Prov. 6:6,13:4). Another influence on your financial prosperity could be your calling in the Body of Christ.

The people who are called to serve our Father, as a vocation, are not to be concerned with the affairs of this life. Timothy was a prophet of Yahweh and his instructions were, “no one serving as a soldier gets involved in civilian affairs—he wants to please his commanding officer” (II Tim 2:4). The Levites were also full time servants of Yahweh. “ And I, behold, I have taken the Levites from among the children of Israel instead of all the firstborn that opens the matrix among the children of Israel: therefore the Levites s hall be mine” (Num. 3:12). Yahweh has chosen apostles, prophets, evangelists, pastors and teachers to work full time for the Body of Christ (Eph. 4:11). These people are treated differently from other Body members concerning money as seen in I Timothy 6:8. The book of Timothy was written to a prophet not to the Assembly of Yahweh. Many errors have been made by reading someone else’s mail and applying it to one’s self.

I Timothy 6:8 states, “if we have food and clothing, we will be content with that.” This verse was written to Timothy (a prophet) not to the Assembly. The prophet is not to get entangled with the affairs of this life as we saw in II Timothy 2:4. The Assemblies duty is to provide for the needs of the man of Elohim. Chapter six of first Timothy, is talking about ministers who “ supposing godliness to be, a means of gain” (I Tim. 6:5). These ministers might operate their ministries to gain personal wealth, as does the business world. Yahweh’s ministers are responsible for collecting money that is to be distributed to those who are in need (Acts 4:35,II Cor. 9, I Cor 16). Yahweh’s ministers can be tempted, as Judas was, to keep more money than they need, which would cause them to “ fall into temptation, and a snare, and many foolish and hurtful covetings, the which, sink men into ruin and destruction” (I Tim. 6:9). Many Christian Ministries have fallen by the way side because they did not heed this warning. I Timothy 6:3-11 is written to ministers while I Timothy 6:17-19 is written to the Assembly of Yahweh. “ Upon them who are rich in the present age, lay thou charge—not to be high-minded, nor to have set their hope on, riches’, uncertainty,—but on Yahweh, who offers us all things richly for enjoying, To be doing good, to be rich in noble works, to be, generous in giving, ready for fellowship,— Treasuring up for themselves a good foundation for the future, that they may lay hold on the life which is life indeed.” Another example of incorrect teaching, in the Christian Church, is the case of the rich young man in Mark 10:17.

Apostles are individuals who are called by Yahshua into a full time ministry. When they are called they must leave everything and follow Him. This calling is their new vocation (Luke 5:11). The man of Decapolis, whom our Lord cast out many spirits, wanted to forsake all and follow Yahshua but this was not his calling, instead our Lord said, “Return home and tell how much Yahweh has done for you” (Lk 8:39). Now the rich ruler, in Mark 10:21, was told to, “Go, sell everything you have and give to the poor, and you will have treasure in heaven. Then come, follow me.” The rich ruler was being called into the full time ministry. The rich ruler was given the same instructions that Peter and the Apostles were given, which was to pack up and sell everything and follow the Lord. If we apply this verse to ourselves and give everything away, we will err, if we have not been called full time into the ministry,. Then how are Yahweh’s minister’s needs provided for, if they work full time in the ministry?

Those who partake of their spiritual food provide for the minister’s needs. The Levites received the tithe, which was 10%, from the other tribes. The priest also partook of the sacrifices presented at the altar. In the Old Testament the burnt, sin and peace offerings, to name a few, served multi-functions as does giving today. The animals to be sacrificed to Yahweh had to be each individual’s best livestock. These animals represented their life’s work. To kill your best livestock showed a trust in Yahweh as your sufficiency. We gain spiritually, materially and physically when we obey the Word of Yahweh and give joyfully instead of seeing it as loss, as the world would indicate. After they killed the animal, a portion, if not all, went to the priest and his family. The sacrificed animal was a sweet smelling savor to Yahweh who issued a blessing upon completion, which met the needs of the giver and the priest’s household. All this had to be done in faith because giving is contrary to the natural world. In Philippians 4:14-19, Paul, as the minister of our Father, partook of the sacrifice to our Father, which was money, which met his needs. The money given was a sweet smelling savor unto Yahweh as was the Levitical sacrifice. Father promises a blessing, “and my Elohim will meet all your needs…” when this kind of giving is done. As Noah left the ark he built an altar and offered a burnt sacrifice to Yahweh. This was a pleasing aroma unto Yahweh, who then blessed Noah and his sons (Gen. 8:20-9:1).

Money given in love is a sacrificial offering unto Father, which is well pleasing in His sight. In the Old Covenant, the amount of money given was determined according to the law of Moses, which was the tithe. “ And, as for all the tithe of herd and flock, all that passes under the rod, the tenth, shall be holy unto Yahweh” (Lev. 27:32). In the Assembly of the Body the amount is determined, “ according as he hath purposed in his heart, not sorrowfully, nor of necessity,—for, a cheerful giver, Yahweh, loves” (II Cor. 9:7). How do we purpose in our heart?

One way we can purpose in our heart to give, is to ask our Father what amount we should give. He will give us the answer by way of our holy spirit (I Jn. 5:13,14). “Unto us, in fact, hath Yahweh revealed through the spirit; for, the spirit, into all things, makes search, yea! the deep things of Yahweh…that we might know the things which, by Yahweh, have been given in favor unto us… taught of the Spirit, by spiritual words, spiritual things, explaining…the man of the spirit, on the one hand, examines all things… we, have, the mind of Christ” (I Cor. 2:10-16). We are now under the ministration of the spirit and not under the law (II Cor. 3:8). W hy not pay the tithe?

The Spirit (Yahweh) has given us spirit that we might know what to do under these circumstances. The Old Testament believers had the law as their schoolmaster but we have been given holy spirit (Gal. 3:24). The letter kills, but the spirit gives life (II Cor. 3:6). Father can tell us the amount and to whom to give it by communicating to us by way of spirit. The law could never give a one-on-one instruction on giving, but the spirit can. He that is spiritual (one with holy spirit) discerns all things. If we are led (guided) by the spirit, we are no longer under the law, which includes the tithe (Gal. 5:18). Some believers yearn for the law and have no confidence in the spirit, but we who walk by the spirit, will walk by faith, which is well pleasing to our Father (Heb. 11). Our spirit will teach us all things in order that we may be well pleasing in His sight (John 14:26). Our giving of money or other items is customized by the desire of our heart, which is influenced by our spirit. If we obey the Written Word and the Spoken Word (spoken by the spirit dwelling within us) then the Body of Christ’s needs and our needs will be supplied.

In this age of spirit we are no longer under the law. We do not have the Levites to support, which was the function of the tithe. The tithe, circumcision, Sabbath, New Moon and animal sacrifices are abolished in the seven Church Epistles. We give as we purpose in our hearts (guided by the holy spirit). In I Corinthians chapter nine, we see that the person who sows to us spiritual things should reap our carnal things. This also illustrates the two callings. The minister works and sows things for our spiritual lives while we make money (carnal things) in order to provide for his or her material life. They are compliments of each other so the Body will not be lacking. Also, this chapter compares the Church ministers with the priest who partook of the altar. Our minister’s retirement accounts (IRA’s) are the Body of the Anointed One who will support them in their old age as well as now [2]. The rich are suppose to “...be generous and willing to share” (I Tim. 6:18). “Anyone who receives instruction in the word must share all good things with his instructor” (Gal. 6:6). Yahweh’s world is a prosperous world if we can follow His instructions, which are written in His Word. Your financial prosperity is dependent upon: your diligence in labor, your sowing (giving) in faith, your faith in action (walking by the spirit) and your calling in the Body. (Eph.6:16). Our responsibility is also to our relatives, and especially to our immediate family. If we do not provide for their needs, then we are worse than an unbeliever (I Tim. 4:8).

Are we supposed to feed people daily who will not work or who are unbelievers? No! Unless you are otherwise directed by the spirit. Yahshua fed five thousand men for only one day and then refused to feed them any longer (Jn. 6:27). Work is a requirement of Yahweh. The children of Israel were given manna in the wilderness but they had to work for it. They had to gather it before noon, which meant they had to get up early or it melted. If they slept in they did not eat that day. [3] Widows, orphans and sojourners also worked for their food. They were allowed to gather food left behind in the fields. [4] The owners of the fields did not plant, harvest, and cook the grain for the poor. We are to work hard as to the Lord.

Let us give our money, which He has given to us, wisely, systematically and faithfully to His purpose. We expect no less from our ministers when it comes to feeding us. Cornelius gave generously to those in need and prayed to Yahweh regularly. Giving regularly is absolutely necessary. Cornelius’s prayers and gifts were a memorial offering before Yahweh (Acts 10). Money can be a memorial offering before our Father and our Lord or it can be our downfall. “For, a root of all the vices, is the love of money, which, some, being eager for, have been seduced from the faith, and have pierced, themselves, about with many pangs.” (I Tim. 6:10). Our Father is to be our source of supply and not riches (Matt. 6:33).

Trusting in riches instead of our Father will choke the Word (Matt. 13:22, I Tim. 6:17). Father has given us all things in trust. We entered this world with nothing and someday we will leave all our possessions behind us. Our treasures should be stored in the heavens (Matt. 6:19-21). In some cases, Father will have us store up money as He did with Joseph in Egypt. If Father has informed us through the spirit to store-up a surplus of money, then we obey. His wisdom, which we do not see at the moment, may in the future be revealed. You can set up a private account, such as a money market account, which is for our Father’s purpose. This was also demonstrated in the account concerning the anointing of Yahshua with oil that could have been sold for much and given to the poor (Matt. 26:9). We give as our Father directs us in His Word and as we walk by the spirit.

The tithe can interfere with our Father’s purpose because it may be too much for some and too little for others. Also the tithe could go to the wrong purpose. Each individual’s trust in Father varies. As children, our Father and our Lord will work with us individually. Peter could walk on water while others were not ready to walk on water. Our Father and our Lord will direct our paths on an individual basis, as we ask for the instructions on how much of His money to give and to whom we give. As our trust and our fruits grow in Him, Yahweh can lead us to give even greater amounts, which will meet the needs of the Body of the Anointed One, the Christ.

Money is neither good nor bad. It is not the possession of riches, but a love of them that leads men into temptation. The money we have is not ours but it has been given to us in trust to administer as directed by our Father and our Lord. Money is a small thing with the Creator. Filling up a boat with fish or feeding 15,000 people from a few loaves of bread is an every day event with our Lord. Faithfulness and obedience will release us into the spiritual realm where Yahweh is our sufficiency and money, which is our labor, is a sacrifice we put on His altar daily. As we do so, a sweet smelling savor will arise unto our Father, which demonstrates our trust in Him as our sole provider.